Adoptar un cachorro nos encanta! Contar con esa bolita de pelo en casa, tan indefensa como suave pero que, igualmente, puede “regalarnos” algún que otro susto. Si quieres saber cómo educar a un gato y tenerlo todo bajo control, te traemos estos siguientes 5 consejos.

Ha llegado ese esperado día y, por fin, tu gatito ha llegado a casa. Camuflado entre los muebles y el sofá, para él todo es nuevo: las cortinas, el suelo, las personas, todo. Y tú no puedes evitar cogerlo entre tus manos y acariciarlo mientras él te lame.

Sonriente, te marchas al trabajo, pero para cuando vuelves, ahí están: las cortinas con algunos rasguños o la cama y el sofá con caca y pis mientras él te mira con ojos asustadizos.

Uno de los principales mandamientos a la hora de educar a un gato consiste en separar su comida y bebedero del arenero donde hacen sus necesidades.

Adoptarlo implica muchísimos beneficios, pero para poder disfrutarlos todos desde el primer momento es primordial que nuestra mascota cuente con unos parámetros forjados desde su infancia. De esta forma, no solo podremos disfrutar de su compañía y curarnos en salud…. sino también ahorrar en muebles. No te pierdas estos siguientes consejos.

La importancia del primer día

El primer día de nuestro gatito en casa es primordial tanto él como para nosotros. Tu nueva mascota te hará ronroneos en el oído, se dejará caer en tus manos como una bolita de pelo e incluso te lamerá con su pequeña lengua (todo un gesto que indica que ya eres de confianza para él).

Tu gatito debe ser consciente de todo este afecto para adaptarse y sentirse cómodo, pero también es recomendable que conozca sus propios objetos: la cama, el comedero, el bebedero, sus juguetes y, por supuesto, el recipiente con arena para hacer sus necesidades.

Entre los juguetes de un gato, podemos utilizar un rascador para que se afile las uñas y no lo haga en sofá, Si tienes miedo de que se haga caca en cualquier sitio, después de comer o al despertarse, lo trasladaremos directamente al arenero a fin de que relacione conceptos por sí mismo.

Al ser un animal juguetón, puedes colocar también diversas cajas de cartón y mantener aquella en la que suela meterse como lugar de descanso. Todos estos alicientes, por pequeños que sean, irán fomentando una atmósfera cada vez más familiar para el gatito, posiblemente uno de los animales más inteligentes que existen.

Evitar que muerda y arañe

Es uno de los consejos más importantes a la hora de saber cómo enseñar a un gato. Las primeras tres semanas en su vida implican juegos e hiperactividad, algo que, en cierto modo, debemos permitirle. Sin embargo, transcurridas las tres semanas debemos empezar a poner “orden” y fomentar la conducta que lo acompañará el resto de su vida.

Para ello, si notas que sigue mordiendo y arañando todo lo que encuentra a su paso, emite un gruñido cada vez que lo haga y rechaza jugar con él, algo que el gatito relacionará directamente con una mala acción. Además, también debemos fomentar el uso de juguetes para que los muebles no se conviertan en el objetivo predilecto de la mascota.

Separación de espacios

Es uno de los animales más pulcros que existen y no le gusta que el lugar donde “hace caca” esté junto a su comida. Por este motivo, debemos separar ambos conceptos desde el primer momento. De lo contrario, tu mascota puede mostrar interés por otras zonas de la casa como, por ejemplo, la cocina.

En un lugar donde existe comida alejada de su arenero (basura incluida), la idea de tener un gato puede convertirse en una pesadilla. En caso de que la situación se nos vaya de las manos, procura llevar a cabo la separación y, ante todo, apartar la comida y bebedero lo máximo posible de aquellas zonas que consideramos “prohibidas” para nuestra mascota. Este, sin duda, es uno de los consejos más valorados sobre cómo educar a un gato.

Refuerzo positivo

Como también sucede con los perros, aplicar un refuerzo positivo cada vez que haga bien las cosas servirá para reforzar una buena conducta más duradera. Debemos premiarlo con una galleta o una caricia siempre que haga algo que te agrade, de forma que entienda que esa acción es positiva.

Rechazar sus caricias cuando ha hecho algo mal es útil, pero no los castigos, ya que el gato puede seguir ejerciendo su mala conducta. En caso de gritar el típico ¡NO! solo servirá cuando le pilles con las manos en la masa, bien hurgando en la basura o arañando sus uñas en el sofá.

Evitar las conductas violentas

Un gato actúa en función de lo familiar que le resulte tu conducta. Si le hablas dulcemente, responderá bien. Si siempre utilizas un mismo tipo de expresión, también. Pero si decides que el maltrato físico o los castigos pueden resolver la situación, estarás alejando a tu mascota de ti y rompiendo vuestros vínculos de confianza.

Si tienes cualquier duda sobre cómo educar a un gato, ven a La Fortuna y te asesoramos desde el primer momento.