Desparasitaciones 2018-05-29T08:44:30+00:00

Desparasitaciones

Los parásitos son uno de los principales problemas que se encuentran nuestras mascotas en su día a día.

En muchas ocasiones el desconocimiento de los propietarios, así como la falta de un plan de desparasitación claro y eficaz son la principal causa de que nuestra mascota presente estos molestos habitantes.

En Grupo Veterinario La Fortuna somos conscientes del riesgo que la presencia de estos parásitos presenta tanto para la mascota como para sus propietarios.

Por ello desde el primer momento explicamos al dueño desde los aspectos más básicos como pueden ser las diferencias entre parásitos internos y externos, hasta aspectos más complejos como las formas de transmisión y fundamentalmente la forma de evitarlos y enfermedades que pueden transmitir.

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Parásitos internos

Los parásitos internos más conocidos son los gusanos redondos y las tenias. Pero hay otros parásitos que viven en células sanguíneas o también en el intestino, y que por su pequeño tamaño o su localización, no son tan conocidos.
Las gusanos redondos o también denominados lombrices, viven en el intestino, suelen producir adelgazamiento, diarrea, vómitos, hinchazón del abdomen, pelaje sin brillo, etc. Muchas se transmiten directamente de la madre durante la gestación y/o la lactación, y otras por contacto de nuestras mascotas con las heces de animales parasitados.

Hay otros gusanos que parasitan otros organos diferentes, como la filaria, que cuando es adulta vive en el corazón, produciendo lesiones muy graves e incluso la muerte. Este parásito se transmite mediante la picadura de un mosquito a nuestro animal, que previamente había picado a un animal infestado.

Las tenias ó gusanos planos, son parecidos a una cinta, y producen síntomas similares a las lombrices intestinales. Se transmiten por las mismas vías, y algunas son muy conocidas, como la que produce el quiste hidatídico (ésta es más frecuente en perros que viven en el campo, ya que es transmitida por heces de ovejas y otros rumiantes que contaminan el agua, por lo que también puede llegar al hombre por verduras mal lavadas, etc., y no sólo por el perro). Otras son transmitidas por las pulgas.

Es importante resaltar que el hecho de que no veamos lombrices o tenias en las heces de nuestro animal, no quiere decir que no las tenga, ya que ellas viven en el intestino y no saldrán por sí solas a no ser que haya muchísimas o que las matemos con un antiparasitario. Los que sí se eliminan en las heces, son los huevos de estos parásitos, pero son microscópicos y no pueden verse a simple vista. Los huevos constituyen la principal fuente de transmisión de estas parasitosis.

Otros parásitos internos menos conocidos son las giardias, los coccidios, etc. Estos parásitos producen síntomas parecidos a los de lombrices y tenias pero no responden a los antiparasitarios usuales y necesitan de un tratamiento médico adecuado que su veterinario pondrá una vez diagnosticado el problema. Otro parásito que se multiplica en el intestino, no sólo de nuestros animales de compañía, sino también de las personas, es el que produce la toxoplasmosis, normalmente sin síntomas, pero que en determinados casos (como la gestación, o embarazo en el caso de las mujeres) puede producir daños importantes.

Otros parásitos internos viven en los glóbulos blancos de la sangre, como la leishmania, que se transmite por un mosquito, o la ehrlichia, que es transmitida por garrapatas, así como la borrelia.

Algunos parasitan los glóbulos rojos, como la babesia, transmitida también por garrapatas, y otros viven en las plaquetas. Todos estos parásitos producen enfermedades graves al animal, con síntomas generales como apatía, falta de apetito, adelgazamiento, fiebre, problemas de la piel o de las articulaciones, hemorragias,… Además algunas pueden transmitirse a personas inmunodeprimidas, por lo que su control es muy importante.

Parásitos externos

En cuanto a los parásitos externos, nos encontramos con una gran variedad, aunque los más conocidos son las pulgas y las garrapatas.

Las pulgas son unos insectos de pequeño tamaño, pero visibles, y de color rojizo o negro, que corren mucho y saltan entre el pelo de nuestros animales. Se alimentan de la sangre de nuestras mascotas, y si las buscamos, es posible tanto verlas a ellas corriendo por su abdomen, como ver unas pequeñas partículas negruzcas en el pelo de nuestros perros y gatos, y que son, ni más ni menos que sus heces. Además podemos sospechar su presencia porque producen mucho picor, sobre todo en la zona final del dorso, axilas e ingles. En algunos animales producen una dermatitis alérgica y en otros, así como en las personas, sólo las picaduras propiamente dichas. Por otro lado, pueden ser transmisoras de un tipo de tenia.

En cuanto a las garrapatas, se trata de arácnidos y a diferencia de las pulgas, se mantienen quietos sobre un punto de la piel, donde se fijan gracias a su potente boca, y empiezan a alimentarse de sangre. Son bastante peligrosas porque transmiten enfermedades graves como las que hemos descrito al hablar de los parásitos internos. Además, cuando se encuentran en gran cantidad, pueden producir pérdidas importantes de sangre.

Otros parásitos externos más pequeños: los ácaros. Son también arácnidos y viven dentro o sobre la piel de los animales, alimentándose de ella o de sus secreciones. Hay varios tipos: ácaros de los oídos, que producen picor en esta zona y secreción oscura en los mismos, por lo que los animales se rascan las orejas causándose ellos mismos heridas y costras en esa zona.

Ácaros de la sarna, que pueden dar lugar a zonas sin pelo sobre todo en la cara, el pecho y las patas, especialmente en cachorros y animales inmunodeprimidos, si se trata de sarna demodécica, o gran irritación y picor muy intenso por todo el cuerpo si es una sarna sarcóptica.

Otras sarnas que vemos con menos frecuencia son la sarna notoédrica, que afecta más a los gatos y a veces a los conejos, y la cheiletielosis, producidas por otros ácaros y que también producen picor, costras y caspa. Algunos de estos ácaros pueden transmitirse a las personas, por lo que su control es importante.

Para terminar esta revisión general de las parasitosis que más frecuentemente afectan a nuestros pequeños amigos (aunque a veces son realmente grandes), queremos señalar que siempre el mejor tratamiento es la prevención y en Grupo veterinario La Fortuna contamos con los profesionales adecuados para asesorarle en el mejor tratamiento para su mascota.