Educación canina: cómo reforzar el vínculo con tu perro

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La educación de un perro puede realizarse a través de diferentes ejercicios, y podemos conseguir una buena obediencia, mediante un correcto adiestramiento. Sin embargo, ello no quiere decir que tengamos un estrecho vínculo con nuestra mascota.

El vínculo con nuestro amigo canino es mucho más que la convivencia en casa y los paseos y juegos en el parque. Se trata de una relación que se basará en la confianza, el cariño, el respeto, y un buen entendimiento.

 

El método para reforzar el vínculo

Hay diferentes pautas que podemos seguir:

  • Mediante el juego. Un excelente método de interrelación con nuestro perro es usando el juego. De esta forma, nuevas situaciones para el animal y el aprendizaje del autocontrol, por parte del dueño, ayudará en el fomento de una mejor comunicación.

 

  • La rutina. Los perros son animales de costumbres, como suele decirse. Ellos se serenan conociendo lo que va a ocurrir en cada momento. Y se potencia su confianza con nosotros, los seres humanos, a la vez que se reduce todo aquello que les origina ansiedad. La hora del paseo, los momentos de juego, las horas de la comida, etc., todo ello conducirá a una perfecta armonía en la convivencia.

 

  • El momento del paseo. Un paseo bien aprovechado no equivale únicamente a llevar a nuestro amigo a una zona habilitada para perros y soltarlo para que corretee y se relacione con otros de su misma especie. Lo ideal es que nosotros, los propietarios, participemos en su actividad al aire libre.

 

  • Un buen guía. En este aspecto, es fundamental que sepamos transmitir a nuestra mascota la necesidad de que esté pendiente de su guía. Cambiándonos de lugar sin hablarlo, y educándolo para que vaya delante de nosotros en el paseo, sobre todo cuando va atado, premiándolo cada vez que gire la cabeza para mirarnos.

 

  • Dosificación. No es positivo hablar, jugar o acariciar constantemente al perro. Porque de esa forma vamos restando potencial de interés para él, capacidad de motivación. Nuestra interrelación con él debe constituir un incentivo, y es preciso administrarlo bien. Tampoco es acertado lanzar órdenes constantemente. A medida que aumentemos demasiado las órdenes verbales, su eficacia irá disminuyendo.

 

  • Enseñar a nuestra mascota a que todo tiene un precio conseguirá que nos preste una mayor atención. Si quiere una golosina, tendrá que realizar alguna acción, desde mirarnos, sentarse, etc.

 

Los gustos particulares de cada can

Aunque pueda parecer lo contrario, cada perro tiene algunos gustos peculiares. De esta forma, mientras algunos prefieren mimos y más mimos, a otros les gusta más disponer de su espacio. Los hay más proclives a cazar, y a buscar en el campo cualquier rastro de un animal. Otros eligen caminar a nuestro lado. En las muestras de cariño ocurre lo mismo. Mientras a algunos les gusta que les cojan y abracen, otros prefieren estar en el suelo.

La observación de su comportamiento nos dará los parámetros que debemos seguir si queremos adecuarnos a los gustos de nuestro amigo. Por ejemplo, aunque nos guste mucho toquetearlo, es posible que a nuestra mascota no le divierta nada este tipo de manifestaciones de cariño.

El lenguaje corporal

Si miramos bien, los perros nos indican día a día, de diferentes maneras, muchas sensaciones que tienen. Al conocido movimiento de su cola, que nos transmite información muy precisa, está también la forma en que suben o bajan sus orejas, etc.

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2018-05-29T11:41:55+00:00