No hay nada más adorable que contar con un perrito en casa… hasta que se hace pis o caca por todas partes y no sabes cómo controlar la situación. Porque todo problema cuenta con una solución, en La Fortuna te contamos todo acerca de cómo enseñar a un cachorro a hacer sus necesidades en la calle.

Cuentas con un perro en casa y todo parece genial. Suave, mimoso y un poco travieso. Sin embargo, el problema llega cuando descubrimos la primera caca en mitad del salón. La limpiamos, pensando que no volverá a pasar, pero al día siguiente vuelve a pasar… ¡y en el mismo sitio!

El primer paso consiste en habilitar una zona en casa en la que pueda hacer caca y pis cuando es un cachorro y, después, trasladar esta acción a la calle.

A diferencia de los gatos, los cuales sí nacen con el instinto de hacer sus necesidades en el lugar apropiado (el cajón de arena, en este caso), los perros lo desconocen desde pequeñitos. Como sus ancestros los lobos, los perros saben que tienen que hacer pis y caca fuera de su lugar de descanso (madriguera), ya que de lo contrario el olor puede atraer a posibles depredadores.

El problema llega cuando el perro confunde ese lugar fuera de su madriguera con el salón, el baño o la cocina. Algo que no siempre podemos controlar en un primer momento, sobre todo si dejamos al perro solo en casa. Por suerte, precisamente aprovecharemos esa necesidad de hacer pis fuera de su cojín para reconducirlo por el buen camino y conseguir que haga sus necesidades en la calle.

Lugar alejado de su cama

Antes de enseñar a un perro a hacer sus necesidades en la calle, es recomendable habilitar ese lugar primero dentro de casa. Como referencia, puedes tomar el mismo lugar donde hizo caca y poner un papel de periódico. Si analizas al cachorro y este regresa para hacer sus necesidades en ese mismo sitio, prémiale con caricias o incluso algo de comida. De esta forma, el perrito relacionará tus carantoñas con el lugar donde ha hecho caca. Esta zona debe ser habilitada en todo momento lejos de su comida y agua, al igual que de su cama.

Cuestión de rutina

Uno de los signos que indican que nuestro cachorro va a defecar es aquel en el que comienza a olisquear el suelo y se busca su cola girando sobre sí mismo. En primer lugar, podemos sacarlo directamente a la calle cuando detectemos este momento y así hacer que el cachorro relacione el exterior con hacer caca y pis. Este supone el primer paso para enlazar con paseos rutinarios por la mañana, a mediodía y por la noche, pero siempre siguiendo tramos fijos que permitan al animal seguir su propia rutina de tránsito.

Como consejo extra, una vez el cachorro haga sus necesidades fuera procura seguir paseando unos minutos más. Así nuestra mascota se familiariza con el entorno y creará un marco de separación entre defecar y volver a estar en casa. ¡Ah! Y si eres nuevo en esto de los paseos, ¡cuidado con estas plantas que pueden ser tóxicas para tu perro!

Los primeros meses

Si el perrito tiene menos de cuatro meses de edad, es normal que no consigamos controlar sus problemas de esfínter. Si a los seis meses el animal no muestra un progreso adecuado, sí podemos empezar a preocuparnos y, en ese caso, acudir al veterinario.

Cariño y constancia

Los cuidadores primerizos pueden frustrarse por las cacas y orines de su perro en casa. Sin embargo, nuestro cachorro no entiende de leyes ni normas, por lo que tendremos que ser insistentes, pacientes y constantes hasta conseguir el objetivo.

Por supuesto, hacerte con bolsitas propicias para recoger las cacas es una obligación que nunca debemos olvidar a fin de mantener la vía pública limpia. Por último, no dudes en acercarte a La Fortuna en caso de duda, ya que te contaremos cómo enseñar a tu cachorro a hacer sus necesidades en la calle, incluso si ya es adulto.