También se ponen nerviosos si no se sienten cómodos, el ambiente es poco saludable o hay demasiados estímulos. Te contamos cómo detectar los signos de estrés de tu gato y convertirlo en el minino más zen de la Tierra. 

Síntomas de un gato estresado

Realiza sus necesidades fuera del arenero o en zonas de la casa poco habituales. 

Se acicala de manera excesiva y contrae los músculos de la espalda al mismo tiempo, un claro signo de tensión. 

Come menos o comienza a ingerir “alimentos” extraños como trozos de tela o plástico. 

¿Cómo saber si un gato está estresado? Fíjate si marca con las uñas más de lo habitual

Abre la boca o bosteza de forma exagerada, una de las señales más usuales. 

Causas de estrés en gatos

Falta de un arenero, su centro de operaciones esencial.

Castigar al felino en exceso o aislarlo cuando ha hecho algo mal demasiadas veces.

Problemas en la educación temprana como, por ejemplo, una socialización acelerada.

Los cambios de rutinas como, por ejemplo, una mudanza o la presencia de muchas personas en casa durante una celebración. 

Un mal ambiente: desde continuas discusiones por parte de los dueños hasta una escasa iluminación. 

Cuidados para gatos estresados

Crea un ambiente estimulante: coloca un arenero, cajas de cartón; de las que tanto les gustan e incluso un cojín viejo. Los gatos necesitan estímulos y espacios que les aporte calidez y confort.

Buena alimentación y salud: una dieta sana y los respectivos cuidados médicos son esenciales para asegurar el buen estado de tu gato. 

Cambios progresivos: cualquier cambio brusco en la rutina que pueda estresar a tu gato debe ser gestionado de forma progresiva para que el mínimo pueda adaptarse a la nueva situación. 

La relajación es un concepto similar para humanos y felinos, motivo por el que debes proveerle de un espacio único y seguro en todo momento. Descubre más información sobre el estrés de los gatos en el blog de La Fortuna.