El origen de la superstición del gato negro y la mala suerte

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El ser humano, por su propia naturaleza, suele otorgarle componentes mágico-religiosos a todo aquello que escapa de su comprensión. Ni con los avances tecnológicos o científicos, descubrimientos que han echado por tierra muchas creencias y hasta han provocados cambios ideológicos, lo “inexplicable” ha dejado de estar presente.

Los gatos negros tienen un lugar importante dentro de las listas de las supersticiones humanas a nivel global. Ya sea para bien o para mal.

 

La superstición del gato negro y la mala suerte

No todo es mala suerte. Para varias culturas y para muchas personas, los gatos son sinónimo de prosperidad, felicidad y, también, de buena suerte.

Determinar con exactitud dónde y por qué nacieron las supersticiones de gatos, equivale a manejar versiones diferentes sobre este origen.

Los señalados como responsables por domesticar a estos pequeños felinos, los antiguos egipcios, primero los adoptaron para controlar a los roedores. Luego, los veneraron como a dioses. Si alguien osaba matar a uno de estos mininos, era condenado a la pena capital.

En la biblia hebrea, dentro del relato del Arca de Noé, una pareja de gatos negros surgidos de un estornudo de un león acabaron con una peste de roedores y devolvieron el equilibrio a la naturaleza.

Pero ya desde antes de Cristo algunas culturas veían con malos ojos a estos animales. Para los Celtas, los gatos negros eran quienes acompañaban a las brujas.

 

Brujería con gatos en la Edad Media

Desde que los griegos llevaron gatos a Europa, los felinos gozaron de alta estima entre la población. Gracias principalmente a su legendaria y bíblica eficiencia para controlar ratones y otras alimañas.

Pero con la llegada de la Edad Media y la Inquisición, el prestigio se dilapidó. Muchas mujeres murieron incineradas en la hoguera por no adoptar los dogmas religiosos. Mientras, por su parte, los gatos negros fueron señalados de conspirar contra las autoridades.

Dos hechos puntuales casi llevan a la extinción de los mininos. Por un lado, el papa Gregorio IX en el siglo XIII aseguró que eran socios del mismísimo diablo. Por el otro, fueron tomados como responsables de esparcir la Peste Bubónica o Peste Negra.

Además, era extendida la creencia, no solo de que la brujería con gatos era una práctica común, sino de que las brujas mismas solían transformarse en estas “bestias diabólicas” para escapar, esconderse o propagar el mal.

 

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Otras supersticiones de gatos: También buena suerte

Sin gatos en las casas, la población de ratas creció increíblemente. Casi simultáneamente se descubrió que las pulgas, responsables de matar a más de 25 millones de personas en Europa, vivían sobre los roedores y no sobre los felinos domésticos. Fueron perdonados y reconocidos.

Una vez restablecido el equilibrio, recuperaron su antigua popularidad hasta ocupar el lugar que conservan todavía hoy. Como el segundo animal doméstico preferido en el mundo. Sin embargo, las connotaciones de la mala suerte no se han superado del todo.

En buena parte de Europa y en prácticamente todo Estados Unidos, el concepto de superstición gato negro sigue estando vigente. Incluso en algunos lugares de España cruzarse con un gato negro de derecha a izquierda es sinónimo de un mal día.

Por ejemplo, si un gato negro se pasea o se detiene frente a una iglesia, en el justo momento en el que se está llevando a cabo una boda, es para algunos señal inequívoca de que esa unión está condenada al fracaso.

También sobreviven supersticiones positivas: para los aficionados a los juegos de envite y azar, acariciar la cabeza de uno de estos ejemplares proporcionará la suficiente buena suerte como para salir victorioso. Igualmente, hay quienes aseguran que acariciar a un gato antes de dormir mantendrá a las pesadillas a raya.

 

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2018-05-29T10:38:21+00:00