Cómo cuidar gatos recién nacidos

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Como la mayoría de las especies animales, los gatitos reciben de sus madres la información necesaria para vivir. También toman de su progenitora las primeras muestras de cariño y los cuidados básicos mientras no pueden valerse por sí mismos.

Sin embargo, hay muchos supuestos, por diversas circunstancias, en que los gatos recién nacidos terminan apartados del lecho materno.

Hay algunos consejos prácticos muy útiles para aquellas personas que reciben bajo su cuidado gatos en sus primeros días de vida.

Cuidados para gatos recién nacidos

Las crías de gato no regulan su temperatura corporal cuando son muy pequeñas. El calor lo obtienen al mantenerse bajo el regazo de la madre y junto al resto de mininos recién nacidos.

Para ayudarlos a entrar en calor, es necesario taparlos con mantas, teniendo cuidado para que no resulten demasiado pesadas como para que queden atrapados bajo ellas.

Para dormir, se les debe preparar una caja que cumpla las funciones de cuna, de más de 40 centímetros de altura. Se trata de que el animal no salga a buscar comida aprovechando que nadie lo está observando, y corra peligro.

Cómo alimentar a un gato recién nacido

Los gatitos serán capaces de ingerir alimentos sólidos después de las cuatro semanas de vida. Antes, solo consumen líquidos. Para su alimentación en la primera fase de su vida, se les debe suministrar leche para gatos recién nacidos. Esta fórmula por lo general se vende en polvo, elaborada a base de la propia leche materna de estos animales. Es sencillo encontrar estos productos en tiendas veterinarias especializadas.

También resulta útil la adquisición de un biberón para gatos. En caso de no disponer de uno, se puede tomar como opción una inyectadora de jeringa sin aguja.

Bajo ninguna circunstancia se debe alimentar a estos pequeños con leche de vaca, en ninguna de sus presentaciones. Esto puede generar trastornos digestivos y poner la vida del pequeño en peligro.

La frecuencia en la que debe suministrársele el alimento oscila entre 2 o 4 veces al día, según el estado de salud o las propias necesidades del animal.

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Higiene y necesidades de los gatitos

Algunas crías de gato aprenden por sí solas a caminar hasta los areneros o los jardines para cumplir con sus necesidades fisiológicas. Pero otras necesitan educación y estimulación. Es ahí cuando los cuidadores deben actuar. Una forma de hacerlo es pasando con suavidad un algodón húmedo por la zona genital y anal del animal. Este proceso debe realizarse sobre el arenero, para establecer la relación entre la acción y el lugar.

Sobre los maullidos

Al igual que ocurre con el llanto de los bebés humanos, los maullidos de los pequeños gatos pueden obedecer a varias razones: hambre, necesidades fisiológicas, frío, búsqueda de la madre, necesidad de compañía o malestar físico.

No todos los gatitos son iguales, por lo que algunos maúllan más que otros. Algunos emiten sonidos apenas audibles, mientras que otros son realmente escandalosos.

Dónde rascarse o “hacerse” las uñas

Una acción típica de los gatos es la de clavar sus uñas sobre algunas superficies (madera, muebles, prendas de vestir, etc.), con el propósito de afilarse las garras.

En una tienda especializada puede adquirirse un rascador para gatos y mostrárselo cada vez que el animal sea descubierto rasgando donde no debe.

 

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Desde pequeños, asistir al veterinario

Como cualquier animal de compañía, los gatos recién nacidos necesitan supervisión médica. Y en caso de que sean huérfanos, esta medida es todavía más necesaria.

Las personas que asuman bajo su cargo la cría y educación de un gato recién nacido sin su madre, deben ser conscientes que se trata de ejemplares sumamente delicados y que en muchos casos no consiguen sobrevivir a pesar de todas las medidas que se puedan adoptar.

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2017-08-24T13:07:44+00:00
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