Todos somos graciosos con hipo. Y los perros (sobre todo si son cachorros), ¡más aún! Te explicamos las causas de este espasmo involuntario y por qué, en principio, no tiene mayores consecuencias en el organismo de tu mascota.

El hipo en los perros es una contracción involuntaria y compulsiva del diafragma, al igual que ocurre en los seres humanos. Este espasmo se va repitiendo cada pocos segundos de forma regular durante unos minutos (aunque en los casos agudos puede durar 2 horas). Se trata de un fenómeno físico totalmente inofensivo en la mayor parte de los casos. 

Comer o beber muy rápido

Este tipo de fenómenos pueden deberse a que, al comer o beber agua, el perro ingiere demasiada cantidad de aire. Esto suele pasar cuando los animales comen rápido o beben demasiada agua sin parar.

Como todo ese aire tiene que salir al exterior de alguna manera, se produce el hipo en los cachorros (aunque también puede soltarlo en forma de flatulencias). 

Miedo, ansiedad o frío

Si ves que tu mascota tiembla después de un susto o un episodio de nerviosismo por cualquier causa, es probable que luego tenga hipo. Lo importante en este caso no es precisamente las contracciones involuntarias, sino aquello que le causa ansiedad al animal. Si eliminas esto último, lo controlarás. 

A la hora de dormir, tu mascota necesita una temperatura de confort. Si no la tiene, los perros pueden tener hipo de forma muy reiterada. Cuida mucho el lugar donde tu peludo amigo pase la noche, sobre todo en las épocas de más frío. 

Algún problema estomacal

Hay alimentos que sientan muy mal a los perros y que les pueden propiciar un ataque de hipo. También puede deberse a alguna alergia alimentaria o a una mala digestión de algún componente del pienso. 

El hipo en perros suele ser un fenómeno inofensivo, pero si ves que no se le quita o que va acompañado de vómitos, acude al veterinario.

Por eso, si estos episodios de espasmos le suelen dar a tu mascota de forma muy recurrente, o si, además, le suele pasar acompañado de vómitos, acude al veterinario. Lo más probable es que haya algún elemento de su alimentación que, simplemente, haya que cambiar para que estos momentos de hipo cesen. 

Cómo quitarle el hipo a un perro

Tu mascota parece muy vulnerable cuando tiene hipo. Pararlo no es difícil, así que no te preocupes. Siempre y cuando descartes que se trate de un problema estomacal (y no quieras esperar a que se le quite solo, que también es una opción), puedes aplicar estas soluciones

1. Haz que se mueva un poco: al fomentar su actividad física con algún juguete, harás que cambie su patrón respiratorio. En consecuencia, las contracciones deberían parar. 

2. Dale algo de beber o comer: ocurre lo mismo que en el primer caso. Al cambiar su patrón de respiración, conseguirás quitar el hipo en los perros. 

3. Si puedes, dale un baño: la mayoría de los perros no son grandes amantes de los baños. Al alterar un poco su rutina, le distraerás y poco a poco el organismo olvidará el acto reflejo del hipo. 

4. Abrígale con una mantita: en caso de que creas que el problema es la temperatura, ponlo en un lugar más calentito de la casa o tápale con una manta. 

Si aun aplicando estos remedios tu perro sigue con hipo durante mucho tiempo (más de un par de horas), te aconsejamos que lo lleves al veterinario. Lo más probable es que no se trate de nada grave, pero el profesional veterinario será quien pueda identificar si existe un problema digestivo o respiratorio. 

Seguro que tienes amigos con los que te has reído alguna vez al ver a vuestros perros con hipo. Comparte con ellos este artículo para que no se asusten cuando a su mascota tengan estos episodios tan inofensivos… ¡y graciosos!

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